domingo, 8 de noviembre de 2015

La llegada

El mundo a mi alrededor era una masa oscura e impenetrable, el suelo agrietaba mis pies y les causaba pequeñas heridas, el calor era insoportable y hacía el aire pesado y difícil de respirar. No recordaba dónde estaba o por qué había llegado hasta ahí, lo único que sabía era que tenía que salir o el oxígeno se acabaría. Me recosté en el piso donde el aire era más ligero y me arrastré tratando de encontrar una salida. Mientras avanzaba la piel de mis rodillas se abría  y la sangre salia manchándome las pantorrillas,  el sudor recorría mi frente y caía en mis ojos, mis movimientos comenzaron a hacerse más lentos y torpes a medida que pasaba el tiempo 

Mis ojos comenzaron a cerrarse, mis brazos no podía soportar mi peso y la cabeza parecía querer estallar, me costaba cada vez más trabajo respirar

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